Agotado el mineral de plata y, por tanto, la riqueza que hizo de la ciudad el principal productor de este metal en el mundo (durante el s. XVIII), y quizá para no perder la esperanza de encontrar una veta a ras de suelo (como antaño), los guanajuatenses transmitieron la leyenda de que, en La Bufa, vivía
una princesa muy hermosa que se encuentra bajo un encantamiento. Cada mañana de cada jueves festivo, la princesa se le aparece a algún caballero caminante, pidiéndole que la lleve en brazos hasta el altar mayor de lo que hoy es la Basílica de Guanajuato. Una vez ahí, la princesa recobraría su forma humana y la ciudad recobraría su esplendor. Pero el encantamiento no se rompe tan fácilmente con solo cargar a la doncella. La condición es que, mientras la lleve en brazos, debe caminar hacia adelante, sin volver la cabeza, a pesar de las voces o sonidos que escuche en el camino. Si el caballero pierde la serenidad y mira para atrás, la princesa se convierte en serpiente, con lo que el hechizo no se rompe y el caballero pierde amor, fortuna y vida. Cuentan los lugareños que, las voces, lo mismo pueden ir insultando al caballero, que emitiendo sonidos horrendos y, al parecer, han sido efectivos pues la Ciudad de Guanajuato, en más de dos siglos, aún no recobra el esplendor minero que tanta fama le trajo en el pasado..
EL CALLEJÓN DEL BESO
Como les contaba, los barrios de la ciudad de Guanajuato no fueron trazados con un orden específico, por el contrario, fueron apareciendo alrededor de cada bocamina. Es por eso que las calles, callejones y plazas, van a serpenteando sobre la cañada en la que se asienta la Ciudad.Uno de los callejones más famosos, tanto por sus características (mide 68 centímetros , en su parte más angosta), como por la leyenda que ahí toma lugar.
Cuentan que, en una de las casas que se encuentran en ese callejón, vivía Doña Ana, hija ún
ica de una familia notable de la ciudad. Doña Ana se enamora de Don Luis, un estudiante pobre, a quien había conocido en una iglesia cuando el galán le ofrece, con su mano, agua bendita. El padre de la doncella los descubre y encierra a doña Ana, bajo la amenaza de enviarla a un convento o casarla con un rico, aunque mayor, caballero español con lo que el padre esperaba acrecentar la fortuna familiar. Doña Ana, apoyada por su aya , logra enviar un mensaje notificándole a su enamorado los planes del padre. Muchos días pasó Don Luis, cavilando sobre una posible solución hasta que, dándose cuenta que el balcón de Doña Ana daba a un callejón tan estrecho que, si se estiraba lo suficiente, podía tocar con su mano el balcón de la casa de enfrente. Así pues, adquiere un crédito y compra, a precio de oro, la casa vecina con lo que, cada día, tenía el consuelo de ver y tomar de la mano a su amada.
Pero un día, mientras los enamorados se encontraban conversando, el padre los sorprende y, enfurecido, entra a la habitación de su hija y la apuñala en el pecho. Don Luis, enmudecido de espanto, sostenía la mano de su amada, cada vez más f´ria, y deposita un beso en ella.
La leyenda no cuenta que sucedió con el padre o con Don Luis. pero, cuando alguna pareja visita el Callejón del Beso, si desea conservar la dicha en su relación, debe de darse un beso en el tercer escalón (el pintado de rojo, en las fotografías), donde se supone que era el punto donde las manos, de Don Luis y Doña Ana, se entrelazaban.

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"EL USURERO DEL BARATILLO"
"EL USURERO DEL BARATILLO"















