MUSICA

lunes, 12 de enero de 2009

Niños, en ambos lados

Los dos niños, de la primera fotografía, tienen más o menos la misma estatura, complexión y tono de piel. Quizá vayan conversando sobre el juego que van a practicar; quizá sobre su familia o la escuela y sus profesores. Incluso podrían estar planeando alguna travesura juntos.

Si no fuera por la ropa (y el referente cultural) no podríamos distinguir, de entre ellos, cuál niño parece palestino y cual israelita. Y al final, no importaría, porque ambos son niños, con todas esas cosas en común que la infancia tiene: la alegría, la creatividad, las ganas de aprender...pero también, la vulnerabilidad y el derecho, universal,de ser protegidos a toda costa, por encima de razas, religiones y fronteras. Primero son los niños y no existe nada, absolutamente nada, que justifique olvidarnos de ello. La gran obligación de la humanidad entera es, precisamente, salvaguardar el bienestar y la seguridad de todos los niños de la tierra.

A mí me gusta hablar de los niños, en general, entendiendo con esto que no existen los "niños de la calle", los "niños de tal o cual país", ; los niños son de todos (me pasa lo mismo con los ancianos). Sin embargo, en vista de lo que está sucediendo en Gaza, hoy quiero hablar de los niños en ambos "bandos".

Pensándolo bien, va a resultar que entre los niños palestinos y los israelitas, hay más coincidencias , que diferencia: ambos son víctimas del terror con que, los adultos que les rodean, los han envuelto. Ambos están siendo instruidos (que no educados), bien sea a través de la escuela o a través del dolor de perder a un ser querido, pensando que el otro es un monstruo que está esperando el momento para clavar los dientes y acabar con lo más querido y sagrado que tienen: la tranquilidad y el derecho a una infancia feliz y plena.

A mí es que me provoca el mismo sentimiento ver los ojos de los niños israelitas, bajo sus pupitres y los de esos otros niños palestinos. En todas las miradas hay miedo, incertidumbre y dolor.

Y me provoca el mismo asco, la misma rabia e impotencia, ver
esa foto de niños, en Israel, dedicando los misiles que sirvieron para matar a niños en Gaza, que la foto de niños palestinos, desfilando con armas (de juguete o no, lo mismo me da) en una manifestación contra Israel.

Y el asco, la impotencia y la rabia me vienen por el hecho de saber que hay gente capaz de acabar con la inocencia, sembrando el odio en los niños; el que no seamos capaces de educar para aprender a vivir juntos, respetando las diferencias; el que, en lugar de preparar a los niños para que lleguen a ser individuos realmente útiles para sus semejantes, se les convierte en títeres, en escudos, en juguetes, en soldados, en fanáticos al servicio de unos cuantos...y que el mundo, en general, guarde silencio. (VER: EDUCACIÓN RACISTA EN ISRAEL)

Aunque sí que hay una diferencia: Gaza se ha convertido en una cámara de gas, en un ghetto. La "guerra" (más bien masacre) en Gaza, es una guerra en contra de la infancia. El gobierno de Israel, además de asesino, es un gran hipócrita: justificándose en la guerra contra el terrorismo (¿de dónde me suena conocido esto?) se encuentra empeñado en la eliminación sistemática del pueblo palestino, olvidando que en 1979 se adhirió a la Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de Discriminación Racial y que, en 1991, hizo lo propio con:

- El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
- Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
-La Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes
-La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra
Mujeres
- La Convención Sobre los Derechos de los Niños
(Fuente:Estatus Sobre los Principales Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos)


Yo no sé si peco de ingenua, pero recuerdo haber crecido en una época en la que, la voz de la ONU, tenía influencia tanto en la opinión pública, como en los gobiernos. Hoy su voz es tibia, como un murmullo molesto de mosquito y, por tanto, ha perdido credibilidad . También recuerdo la época en la que, decir Israel, era hablar de un pueblo sufrido y valiente, que había sido capaz de sobrevivir al horror. Hoy, con tristeza, veo lo que muchos ya han apuntado: Israel se ha convertido de "víctima" en victimario, cometiendo las mismas atrocidades que los nazis. Se esperaría que, por el contrario, los que han sufrido persecución, tortura y exterminio, no adoptaran posturas crueles y cobardes y que, por el contrario, se asumieran como defensores de la vida, del famoso "nunca más". Ahí tienen, por ejemplo, al gobierno de Hiroshima y sus habitantes: recuerdan y, además, envían cartas de protesta a todos los gobiernos dnde se realizan pruebas nucleares. Hiroshima es una ciudad para la vida y por la paz (y hay que ver las ceremonias que se realizan cada año para recordar y no volver a repetir los horrores de la guerra)

Y antes de ser acusada de "antisemita", como he leído que en algunas páginas, blogs y periódicos se les llama a quien se ha atrevido a alzar la voz y pronunciarse contra este nuevo genocidio, quiero decirles que no, que no confundo gobierno con pueblo y que no soy anti nada (exceptuando, quizá, anti estupidez)...más bien soy pro dignidad, respeto, congruencia, paz y diversidad . Que tuve la fortuna de convivir y hacer amigos, mientras estaba becada en Japón, de todos los países y religiones. Que, entre ellos, se encontraban un palestino y un israelita, quienes eran muy buenos amigos y se cubrían las espaldas, compartían preocupaciones y nostalgias (como los niños de la primera foto en esta entrada) y que, en estos momentos, solo deseo que ambos se encuentren a salvo, rodeados de su familia.

Igual lo que haría falta es poner a trabajar, en una misma casa, a todos esos que envían a otros a pelear por ellos: igual se vuelven amigos o terminan entre ellos...con lo que la humanidad ganaría mucho, en ambos casos.

LAS REACCIONES EN MÉXICO

Así como crecí pensando que la ONU era el más alto instrumento internacional, también me tocó una época en la que, mi patria, era orgullosamente pacifista, respetuosa del derecho internacional y de la libre determinación de los pueblos. Recuerdo que todos los presidentes, por más corruptos que fueran, se fajaban los pantalones para ofrecer apoyo a los países que lo necesitaban, aún a costa de amenazas con futuras represalias económicas.
México defensor de los Derechos Humanos. México compasivo, que enviaba ayuda a cualquier lugar de la tierra donde hiciera falta. México valiente y, aunque no económicamente, al menos fuerte en espíritu. Con una Secretaría de Relaciones Exteriores que, entre otras cosas, no se dejaba intimidar por las veleidades políticas o económicas de naciones, gobiernos o grupos, actuando siempre conforme a Derecho y con el afán de garantizar tanto la imagen hospitalaria a los visitantes, como la seguridad de los mexicanos en el extranjero.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, parece que se nos ha enfriado el entusiasmo y que, además, nuestro gobierno y sus instituciones están más preocupados por quedar bien, que por mantener la imagen que les acabo de pintar.

Y digo esto porque, el día 10 hubo una manifestación, de personas descendientes de israelitas, apoyando las actividades criminales y cobardes del gobierno de Israel. Periodistas han sido acusados de "antisemitas", por cumplir con su labor de manera objetiva y humana.
Todo el mundo tiene derecho a la libre expresión, es cierto, pero lo que parecen olvidar estas personas es el hecho de que, en primer lugar, son MEXICANOS y, como tales, ser pacifista, respetuoso y humano es , más que una característica, una obligación. Primero, porque aunque nuestras instituciones vayan en picada y se olviden de esos valores, el pueblo de México no (y queda más que demostrado cuando alguna desgracia natural nos golpea). Los únicos misiles son israelitas; la Tierra Santa, es toda, no importando las fronteras ni las religiones. Y, si de algo tiene que defenderse el gobierno de Israel, es de su cobardía, del hecho de pasar a la historia como un gobierno homicida.

Les dejo este enlace, a un video, donde se puede observar de quién se están "defendiendo los soldados israelíes. Les advierto que las imágenes son fuertes, pero a veces una sacudida es lo que necesitamos para pensar mejor que y a quién le brindamos nuestro apoyo:GAZA: "WAR AGAINST CHILDREN" (GAZA: "GUERRA CONTRA LA NIÑEZ")

Y, para estar mejor informados, les dejo estos artículos de diferentes periodistas (la mayoría mexicanos), para no creernos todo lo que televisa nos quiera contar:
Carlos Fazio "El holocausto palestino"
Emir Sader "Gaza: preguntas y respuestas"
Alfredo Jalife-Rahme "Ciudad de Gaza: el mayor campo de concentración del mundo"
Robert Fisk "Cerrar Gaza a periodistas, inútil y contraproducente"
Gilberto López y Rivas "Israel y su relación colonial"

Y como todavía hay mexicanos solidarios, también decir que el 11 se manifestaron cientos de personas, en contra de las actividades criminales, del gobierno de Israel, en Gaza:
Marcha Solidaria
Manifestación mexicana de solidaridad con el pueblo palestino

Les dejo también los datos de la Embajada de Israel en México, para que hagan favor de alzar la voz contra esta violencia, ejercida principalmente contra los niños. Hay que recordar que si permitimos esto puede llegar el día en que nos toque a nosotros y no nos gustaría que el mundo se volviera mudo cómplice de una masacre:

Embajador: Yosef Livne
Dirección de correo: embisrael@prodigy.net.mx

Finalmente, hacerles notar que cuando digo "Gobierno de Israel, asesino y cobarde, desde luego no me estoy refiriendo a los ciudadanos de a pie , porque no todos están de acuerdo con esto.

Aunque ya he dejado esta entrada larguísima, quiero dejarles las valientes cartas de algunos lectores de La Jornada
Y, desde aquí, mi solidaridad también con Alfredo Jalife-Rahme, periodista, catedrático y analista mexicano, que está sufriendo una campaña de desacreditación, por sus honestos artículos en el mismo periódico.

(Fuente: EL CORREO ILUSTRADO DE LA JORNADA)

Salvar al mundo que hoy se llama Gaza
Provengo de familia judía y estoy orgullosa de mis abuelos y de mis padres. Mi abuela paterna, exiliada de Lituania por razones económicas y raciales, llegó a México con parte de su familia en la segunda década del siglo XX. Mi abuelo paterno llegó a México por la misma época, también exiliado de Lituania, por razones políticas y raciales: era judío y comunista. Mis abuelos maternos llegaron a México huyendo de la persecución nazi. Se salvaron de milagro. Muchos de mis familiares de esa generación, fueron exterminados en los campos de concentración. Ambas familias decidieron hacer de México su patria. Fui educada como mexicana. Amando su historia y su pueblo. Soy mexicana y por eso lucho por mi patria. No puedo ni quiero negar mi historia, hacerlo sería, como dice León Gieco, negar el alma de la vida. Pero también soy ciudadana del mundo, por mi historia y porque así pienso que debe ser. Me refiero, por supuesto, a hombres y mujeres libertarios, humanistas, no racistas, que luchan por la paz… “Imagina”, como compuso John Lenon. Por ello, por mi origen judío, por mi amor a México y por sentirme ciudadana del mundo, comparto con millones el deseo de justicia, igualdad, fraternidad y paz, y por tanto, sólo puedo ver con horror las imágenes de los bombardeos del estado israelí en Gaza… Ninguna razón justifica el asesinato de civiles palestinos… Nada, nada, nada, puede justificar el asesinato de un niño. Por ello me uno al grito de millones en el mundo que piden el alto al fuego y el retiro inmediato de las tropas israelíes del territorio palestino. Como dijo Alberto Szpunberg, poeta argentino, en una carta reciente: “de eso se trata: de salvar un mundo, este único y angustiado mundo que habitamos todos, que a todos pertenece y que hoy se llama Gaza”.
Claudia Sheinbaum Pardo


El poder de las palabras
Soy judía-argentina, naturalizada mexicana desde hace 20 años. Conozco la persecución por dos vías: la de mis abuelos polacos que llegaron a Argentina escapando de un antisemitismo que ya anunciaba el genocidio nazi. Y por haber vivido la persecución política durante la dictadura en Argentina (76-83).
Ser judío no quiere decir avalar la cruel política de Israel en Gaza. Hay muchos judíos que somos conscientes de que la violencia del gobierno israelí repite la lógica histórica del genocidio. No dudo que son muchos los judíos que comparten mi indignación ante una guerra tan desigual como injusta. Incluso muchos ciudadanos israelíes desaprueban y denuncian las acciones de su país. Sin embargo, la prensa y muchos intelectuales nos ponen a todos en la misma bolsa. Es frecuente leer en los periódicos o escuchar en los medios un deslizamiento peligroso en el modo de nombrar las cosas: Se habla de gobierno de Israel, soldados israelíes, los israelitas y los judíos como si todo fuera lo mismo. Ayer mismo en Noticias Yahoo!: Los judíos de México apoyan las acciones de Israel. Soy “judía de México” y condeno tales acciones. Las palabras tienen el poder de realizar lo que nombran: basta con echar a correr un rumor, una confusión, y la cosa cobra forma (pensemos en Televisa, experta en fabricar la noticia de la que nos quiere enterar). El deslizamiento de gobierno a soldado a israelita, a los judíos, poniendo todo del mismo lado conduce a lo peor, contribuye a un antisemitismo que entonces redoblaría la violencia que pretende denunciar. Y vuelta a lo mismo.
Susana Bercovich

Cuestionan postura de la SRE (Secretaría de Relaciones exteriores)
El Movimiento Mexicano de Solidaridad con el Pueblo Iraní rechaza categóricamente que la cancillería mexicana haga un llamado al diálogo y califique de terroristas a una de la partes. Es inaceptable que un país con trayectoria pacifista como México tenga un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU y sostenga los mismos términos acusatorios del ejército invasor cuando la resistencia de Palestina está tratando de repeler a una potencia nuclear. Esta posición avala el genocidio que se comete en Palestina y, por el contrario, sería imprescindible que México, como miembro de este Consejo, califique de ilegal y crimen de lesa humanidad lo que el primer ministro de Israel está cometiendo en Gaza, desobedeciendo una resolución de la ONU, que en su momento fue la justificación para que una fuerza multinacional atacara a Irak. Es decir, Israel está violado una resolución del derecho internacional, por lo cual deben ser juzgados sus dirigentes en una corte penal internacional, porque los niños que mueren son poca cosa en comparación con las substancias químicobacteriológicas que está rociando a toda la población palestina con el propósito de provocar malformaciones, lenta agonía y extinción del pueblo palestino. Alto al genocidio.
Alfredo Rojas Díaz Durán

4 comentarios:

Soledad Sánchez M. dijo...

Comparto tu sentir en este tema. Los niños son responsabilidad de los adultos, máxime cuando forman la sociedad del futuro. En cuanto a Palestina e Israel, no puedo dejar de visualizar esta imagen: un pequeño tirando piedras a un tanque a punto de disparar.
Lo que es sangrante, es la indiferencia y la tibieza respecto a este tema, como a otros muchos.
Gracias por tu extenso artículo, que me ha servido para reflexionar.

Un beso.

Soledad.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Hay un elemento fundamental en esta acertada perspectiva que adoptas: los niños no lo tendrán fácil para salir de esta espiral de violencia y heredarán esta forma de relacionarse, el odio y la sangre. Hay que cortar de raíz este círculo vicioso. Que estos niños tengan un futuro mejor que sus padres.

Cecilia Alameda Sol dijo...

A los niños les enseñan los adultos a odiar, a repudiar, a combatir. Ellos jugarían juntos, como esos de la primera imagen. Pero ahí están sus mayores para decirles con quién jugar y con quién no. Esa responsabilidad cae a los padres y quizás algún día un hijo les eche en cara el haberles inculcado el odio. Quizás esos niños judíos y palestinos tengan un atisbo de lucidez y no adopten los odios de sus padres.
Por lo menos, soñemos que eso puede suceder y que algún día se acaben las guerras (que son tantas....)

SELMA dijo...

Magnífica e integradora Entrada que la tuya Lupita... Ya sabemos que los Niños hasta cierta edad no entienden de diferencias, se nota en las escuelas... pero a medida que van creciendo, aparecen paulatinamente los tics, las aversiones que respiran en sus casa... Poco a poco les van robando su inocencia...

... y a otros... en otros lugares... su futuro...la vida...

Apapachos y besos cálidos y cariñosos... Lupita, hermana, solidaria...