MUSICA

miércoles, 26 de noviembre de 2008

El Muro

Como se los anticipé, el jueves 20 asistí al 3er Encuentro de Artistas Jóvenes Independientes , realizado en el Calpulli Marina, un espacio sui géneris tanto por haber sido una tienda de departamentos, como por los graffitis que adornan sus muros. Lamentablemente no llevaba cámara, pero al amigo que me invitó (y que es mucho mejor fotógrafo que yo) ya lo comprometeré para que me preste algunas.

Entre las obras expuestas, dos me gustaron mucho: el retrato de una mujer cuyos cabellos estaban conformados por mazorcas de maíz . La otra era una pintura, dividida en páneles (lo siento, no soy experta) con la imagen de quetzalcóatl, nuestra famosa serpiente emplumada. También hubo otros trabajos, así como varios videos que, perdonando mi ignorancia, me provocaron la misma impresión que tuve al ver una danza Butoh en Chicago: o de plano soy poco abierta o ignorante...me aburrieron unas, otras me dejaron fría. Pero bueno, tratándose de una exposición colectiva eso es lo que más o menos se puede esperar. Sin embargo, la parte que más me gustó es la del esfuerzo de muchos jóvenes talentos por sobrevivir y transmitir, a pesar de lo limitado y desorganizados de algunos espacios y promotores de los mismos.

Ahora, y sin perder la objetividad, el trabajo que presentó mi amigo (y el grupo al que pertenece), fue uno que me dice mucho pues me recuerda ciertas experiencias que tuve trabajando en el extranjero. Cierto es que haber vivido 5 años en Estados Unidos y dos en Japón, no me hacen una experta en asuntos migratorios, porque además yo estuve en muy buenas condiciones. Pero el contacto con gente en condiciones menos favorables que las mías, al menos, me abrió los ojos respecto a ciertas preconcepciones que se tienen sobre la gente que se va a otro país a trabajar, de manera "ilegal".
Nadie deja a su familia, su cultura y lo que le es propio , solo por ambición... se van por hambre, porque en el país ede origen no existen las condiciones necesarias para sostener a su familia y materializar sus sueños, ya sean estos grandes o pequeños.

Este fue el trabajo presentado por mi amigo Ernestto Contreras (no van a ver su nombre ahí, porque Ernestto es su seudónimo) y el Grupo Petra



El "cover" de la canción de Sting, particularmente, me trae a la memoria la forma en que los japoneses llaman a los extranjeros, cuando se refieren despectivamente a ellos (no todos, para ser justa): "gaijin" (gaiyin), que es algo así como decir "gente de fuera". Nosotros, los "gaijines" becados y que por lo tanto, no padecíamos del temor a ser deportados por quítame allá estas pajas, transformamos la canción en algo así como: "I´m a legal alien, I ´m a gaijin in Japan". Una tontería si tomamos en cuenta que nuestro status "legal" nos protegía en lo jurídico, pero esto de ir en trenes y autobuses y ser constantemente observados (cuando no señalados) amén de ser considerados contagiosos y primitivos , pues da para ése y otros chistes fáciles.

En cuanto a mi experiencia en los Estados Unidos, verán, será la cercanía con estos incómodos vecinos, pero aunque yo estaba trabajando legalmente, si que me tocaron un par de muestras de la actitud respecto a los inmigrantes: algunas veces fui tratada con frialdad y descortesía, para luego ver una transformación en cuanto se enteraban que era yo maestra en un colegio del gobierno americano. Y, si voy más allá, el trabajar con niños inmigrantes o de ascendencia hispana, me llevó a conocer muchas de las vivencias y tragedias de las familias a las que tuve el honor de conocer: desde sus anécdotas cruzando el río o escalando el muro, hasta saber que trabajan tres turnos, pagan impuestos y, aún así, tienen dificultades para conseguir tratamientos médicos o, inclusive, el respeto a su lengua
materna.
Ahora bien, que no se me malentienda, que México tampoco es un lugar del que una se pueda enorgullecer cuando hablamos del trato a inmigrantes: también aquí los que vienen de centro y sudamérica se las tienen que ver con autoridades corruptas y gente codiciosa y aprovechada.

Y tratándose de mi país más pena me da, porque deberíamos ser más sensibles en este aspecto, tan siquiera por la cantidad de compatriotas que se van y que, lo reconozcamos o no, sostienen al país con el dinero que están enviándoles a sus familias.

Desde aquí un reconocimiento al trabajo del Grupo Petra, por su buen hacer y por recuperar los espacios públicos para mostrar temas como éste, y muchos otros que deberían ser observados por quien tiene la forma y la obligación de cambiar el estado de cosas en nuestro país: nosotros, los ciudadanos de a pie, desde nuestro espacio y con nuestras herramientas.

Un apapacho para Ernestto y un beso para todos.

3 comentarios:

DRIADA dijo...

Muy interesante lo que cuentas , cierto que aquel que deja su pais no lo hace por gusto a no ser que sea en vacaciones. Aqui también hay quien ve con malos ojos a los que buscan trabajo y son de otro pais , pro incluso sucede en el mismo territorio patrio . Cuando mis padres tuvieron que dejar su pueblo en un lugar de la Mancha Castellana y llegaron a Cataluña y como ellos mucho eran tiempos dificiles coleaba la guerra civil los catalanes veian a los castellanos como gente de segundo orden, yo no lo sufri porque era peque y no me di cuenta . Ahora , enseño la lengua catalana a catalanes las vueltas que da la vida pero también se la enseño a marroquies y a sudamericanos y a quien quiera aprenderla .
Un beso

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Qué interesante. Estos encuentros deberían prodigarse más: son lugares adecuados para intercambiar ideas y ver las producciones de los otros.

Soledad Sánchez M. dijo...

Gracias por tus palabras. Te enlazo para seguirte.

Un beso desde España.

Soledad.