MUSICA

martes, 22 de julio de 2008

Encrucijada...

"Tenemos más curiosidad por el significado de los sueños que por las cosas que vemos cuando estamos despiertos".
Diógenes

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La vida es un constante proceso de crecimiento, en donde la habilidad para tomar decisiones es fundamental para aprender a no darse de topes contra los diferentes obstáculos que se nos presentan, una y otra vez. Sin embargo, tratándose de afectos, en ocasiones, provoca que aplacemos una decisión que sea conveniente a nuestros intereses, o que elimine ciertos inconvenientes que nos están brindando más dolor que placer.

Por eso las encrucijadas son interesantes: prueban nuestra inteligencia, nuestra objetividad y, porqué no, nuestra valentía. Tomar el camino más difícil no es , necesariamente, lo mejor, ni constituye lo novedoso. A veces el camino más difícil es el que nos es familiar, el que en determinado momento nos presenta mayores obstáculos para crecer. Acostumbrarse a sentirse mal, por miedo al cambio o al qué dirán, constituye un impedimento para crecer, para ser feliz y para compartir el entusiasmo que salta como un duende dentro de nuestro pecho.


Retirarse no es, necesariamente, símbolo de cobardía, ni significa escapar patológicamente . Los grandes líderes, en cualquier área, deben ajustarse a un principio de realidad: asumir que el entusiasmo no se puede contagiar a quien está vacunado contra él y asumir que, en cierto momento, deben abandonarse empresas cuando éstas nos están ocasionando una pérdida de energía innecesaria.

Tenemos derecho a equivocarnos, es cierto. Lo que no está bien es tropezarse de nuevo con la misma piedra. Lo que no está bien es tirar, continuamente, nuestro trabajo y creatividad a un pozo sin fondo o a un agujero negro que no va a dejar escapar la luz que estamos regalando.

Tenemos derecho, también, a reconocer en nosotros, lo que estamos dispuestos generosamente a reconocer en otros: las virtudes, las capacidades y el talento. Pero nuestra sociedad está tan acostumbrada a hacernos sentir mal por eso y convoca a todos a portarnos humildes, aún cuando lo que logramos nos cueste una considerable cantidad de tiempo y esfuerzo. Y cuando lo que logramos se distingue de lo realizado con anterioridad, es cuando más se nos pide guardar silencio, so pena de ser llamados ególatras.

Bien haríamos en recordar, como coloquialmente se dice en mi patria, que "cuando se pone un huevo, hay que cacarearlo" y que el ego no es otra cosa que la autoestima difamada.

Frente a la encrucijada actual, me pregunto: ¿Qué es lo que quiero o pretendo lograr? ¿Me hace feliz o, por el contrario, me impide el gozo y la satisfacción del trabajo bien hecho? La respuesta la tomo prestada de Teo, un amigo sevillano: "Prefiero los problemas que me dan mis osadías, que aquellos que me dan mis cobardías".

Y como tomar una decisión implica, abandonar otras posibilidades, me voy a recetar, para curarme el duelo, varias sesiones de música con Alejandro Filio y la lectura de 3 libros que tengo pendientes. Ya les contaré como sobrevivo al proceso.

PD:
La fotografía de esta entrada, es de artistaflores y la pueden encontrar en flickr.

9 comentarios:

Miriam dijo...

Querida Incombustible! que dificil lo de las encrusijadas... pero para mí que se te presenten significa que estás "viva", latiendo, creciendo...
Me parece bien parar, leer, escuchar y en algún momento resolverás, el tiempo dirá después su respuesta...
Besos y cariños para esta latencia...

Incombustible dijo...

Gracias Miriam.

A mí me gustan estos saltos "cuánticos", cuando te tienes que arriesgar para ir creciendo. la cosa es que, tratándose de afectos, soy poco administrada y quizá, lo que debe aprender de esta encrucijada en particular,es que no se puede dar todo, a todos, todo el tiempo, por mucho que les queramos

JL Martínez Hens dijo...

ME ha encantado esta entrada aunque sea muy profunda para estas horas de la mañana y tras uno de esos días donde uno no ha dormido mucho y se levanta con mil proyectos. Estos días son los creativos si bien hay que distinguir entre el momento en que llega la inspiración y saber anotarla en un borrador para hacerla realidad tras el descanso y con la verdadera lucidez y razón. No es cuestión de retirarse sino de postponer la acción para que el corazón no nos precipite al fracaso sino que lo que nos llega de este órgano sea capaz de pasar el filtro.

Para eso ayudan los viajes y los amigos y como no, también los libros.

Tengo pendiente de comprarme el libro de Mastretta que me recomendastes pero es que ando con un plan de lecturas fuerte y me quedan 4/5 objetivos que quisiera terminar. Acabo de terminar Almas muertas de Gogol y tras pasear por literatura en Francia (Celine), EEUU (Salinger), Inglaterra (Conrad y Cumbres Borrascosas), Italia (Lampedusa), Alemania (Mann) y Rusia (Gogol) me he metido ya en escritores en lengua hispana tras una pequeña intrusión rápida y poco fructifera con el Pedro Paramo que tengo que releer para encontrarle su jugo, ahora estoy con Vargas Llosa y La guerra del fin del mundo, y tengo como deber inexcusable encontrar la paz y el descanso necesario para por fin meterle mano a Rayuela, un libro al que le tengo un respeto (casi cercano al miedo) atroz. Me daría mucha pena no entenderlo, como me ha pasado con Rulfo o con el Fausto y otros grandes universales. Luego vendrán los momentos de tomar decisiones para el nuevo curso en septiembre.

Incombustible dijo...

Gracias por el comentario y veo que te has embarcado en una empresa lectora de grandes proporciones.

Lo de Rulfo nos pasa a muchos (igual que con Carlos Fuentes). Por eso hay que releerlos, continuamente.

Mastretta, en cambio, es profunda pero más ligera...a mí me encanta.


Lo de abandonar, hombre, el entusiasmo es permanente..la cuestión es que cuando una empresa colectiva se convierte, por comodidad, en responsabilidad de una persona, es el momento de dejar a los otros crecer y no estar siempre disponible... si, encima sólo estás tú disponible y a la gente no le parecen las decisiones que tomas, habría que preguntarse si estamos dispuestos a tolerarlo.

Cecilia Alameda Sol dijo...

En lo de reconocer y pregonar nuestras virtudes, hay algo de razón en tu comentario. SI no cuentas tú lo bueno que has hecho, los demás pueden ignorarlo. Pero ¿hasta dónde llegar? Hay gente que está todo el día con el "yo" en la boca y que resulta, por ello, insufrible.

Incombustible dijo...

Cecilia:

Pues no lo sé. Yo siempre he dicho que "obras son amores" y que hay que tener capacidad de autocrítica para encontrar el justo medio. Mi madre, que es de las personas que considero más inteligentes, lo expone con mayor sencillez: "tu te lo guisas, tu te lo tragas. Si está bien hecho lo disfrutas, si no te purgas". Lo que creo es que no hay porqué sentirse mal si, de cuando en cuando, despuntas...no te hace mejor que cualquiera, pero si te costó trabajo y en ello y además, has puesto el corazón, creo que mereces disfrutarlo.

Hay que saber recibir un piropo, pero también hay que aprender a dárselos uno mismo.

Besos

Só Eu dijo...

Partilho inteiramente o que disse o teu amigo Teo!
É muito dificil esta "arte" de conhecer os outros.
E de encruzilhada em encruzilhada se faz o caminho que percorremos em busca do que somos, independentemente do que os outros pensam sobre quem somos.
Beijinhos de Portugal

DRIADA dijo...

Pues yo también ando mirando lo que escribes. Muy interesante lo que cuentas y cierto que esto de la comunicación puede ser tan variado que acertar conla que a cada uno le va bien no es fácil, pero en eso estamos no?
Te seguiré leyendo
Un saludo

Incombustible dijo...

Gracias Driada, por visitarme nuevamente.
Y sí, esto de la comunicación a veces es un lío...especialmente cuando el diálogo no es tal y se convierte en un monólogo compartido. Pero estamos en ello, que las amistades también atraviesan por ciclos.

De los otros dos blogs, uno es sólo de fotos, aunque lo tengo abandonadísimo un tanto porque perdí fotos en algunas mudanzas y, otras que tengo debo escanearlas. El otro blog, el de Sísifo, está en construcción pues debo mudar los escritos que tenía en otra dirección para no hacerme un lío a la hora de actualizarlos.

Ven a visitarme cuando quieras, me dará mucha alegría leerte de nuevo.