MUSICA

jueves, 28 de agosto de 2008

“Hay otros mundos, pero están en éste. Hay otras vidas, pero están en ti” Paul Éluard

Para "Juglar" y todas las personas que, en maravillosa serendipia, han logrado encontrarse en momentos y lugares inesperados


No hago otra cosa que pensar en ti
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"Cada elemento límite es paralelo a uno sólo y perpendicular a los restantes elementos límites. Las líneas paralelas solo se encuentran en el infinito."

Uno se acostumbra, con los años, a caminar con el corazón puesto en el cielo, pero con los ojos fijos en el suelo, para no irse de bruces y partirse la crisma sin necesidad. Se acostumbra a racionalizarlo todo buscando el origen, las causas y las posibles consecuencias de tomar ciertas decisiones. Intenta, en un afán de tener cierto control de su vida, de ponerle coto a la osadía, controles al azar y límites a la aventura. Esto nos salvaguarda de algunos tropezones pero, también, nos impide darnos permiso de sentir, nuevamente, el "vientecillo de la libertad" .
Un buen día, en el momento y lugar menos pensado, la vida se encarga de darte un sopapo, recordándote que nadie puede tener el control absoluto de lo que sucede a nuestro alrededor. El sopapo puede tomar la forma de "golpe de suerte", de una enfermedad, de un viaje... pero si el sopapo viene en la figura de cierta persona, como diría mi amiga Driada, eso es como el choque de dos (o más) meteoritos.

Como venido de algún mundo paralelo, encuentras coincidencias vitales: puntos de vista en común; días de luces y sombras; fobias y filias parecidas y, por encima de todo, las mismas ganas de regresar al tiempo en el que no importaba quién, qué, cómo ni cuándo , tú hacías lo que te daba la gana sin más consecuencia que un dedo señalando lo extraño, irreverente y rebelde que eras. En este punto, el pensamiento nostálgico de lo que fuíste y ya no eres (o al menos no tanto) te coloca en una encrucijada: tienes ganas de sumergirte y conocer más y, al mismo tiempo, la maquinita saboteadora del miedo, te inunda con argumentos parecidos a : "yo tengo una reputación", "la gente mira","no hay más disponibilidad"; "ya no estoy en edad", "y si se nota", y demás estupideces con las que, inútilmente, tratas de analizar hasta el último segundo los cinco minutos en los que apenas te dió tiempo de atisbar el brocal del pozo que cada persona representa. El miedo es así: capaz de inventarse una novela, con apenas unos minutos de coincidencia.

Dicen que el ser humano es la suma de circunstancias, y que está determinado por su entorno. Sin embargo, con mucha fortuna y esfuerzo personal, logra uno conservar cierta chispa de rebeldía para darse permiso de ir más allá del autosabotaje y de las "buenas costumbres". Sigo siendo responsable de mis actos pero, el miércoles, el sopapo vital me hizo descubrir el hilo negro: lo único cierto que tenemos, es el presente que vivimos y que más nos vale disfrutar, porque no siempre pasa, por la calle melancolía de cada uno, el tranvía de los instantes felices.

Este trata de ser un análisis honesto: no hay historias todavía, ni imaginarias novelas. No puedo prometer que no voy a mirar por encima de mi hombro, de cuando en cuando, ni que voy a olvidar algunos escudos arcaicos. Sin embargo, me trepé en el brocal, atisbe el fondo del pozo y me gustó mucho lo que vi: un corazón gentil, una mente profunda y firmes convicciones... con eso me quedo, el tiempo que sea.


Donde dijeron digo decid amigo
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“El instante es la única eternidad que merece la pena vivirse”
Antonio Gómez Rufo

4 comentarios:

Cecilia Alameda Sol dijo...

Me encanta esa frase con la que terminas. Es una gran verdad. El presente como fórmula de vida, sin amargarse pensando en las cosas pasadas o las venideras. Sin embargo, es difícil ajustarse a lo que las palabras formulan.

DRIADA dijo...

¿Y por qué se piensa y se piensa tanto en la felicidad? Otra más para añadir a los conceptos utopicos.¿Y por qué las cosas buenas son las inalcanzables? Hoy me he levantado preguntona. ¡Niña le damos demasiado al coco! y si ese miércoles te atrevistes a asomarte y te gustó lo que vistes, está claro que lo seguirás mirando ¡ojala no se enturbien las aguas de ese pozo! y puedas beber en él siempre que tengas sed.
Un abrazo

Incombustible dijo...

Cecilia:
Tienes razón, es difícil ajustarse cuando hay gente dependiendo de ti...sin embargo, mi espíritu aventurero solo estaba dormido (o entumecido por la rutina) y, como dije, este año me estoy dando permiso de muchas cosas. Esta, que ha sido tan agradable, no me la pienso perder.

Driada:
Ya decía una amiga mexicana que "tanto análisis causa parálisis". Le da uno al coco por que a veces la experiencia es buena consejera y a veces la peor enemiga. No creo que las cosas buenas sean inalcanzables, más bien es que si se aparecen , en esos momentos en que tu energía está focalizada en resolver otras cosas, como que no prestas atención.
Efectivamente, me asomé y me gustó...seguiré mirando, dejando que las cosas tomen su cauce natural, sin desaprovechar ninguna de las experiencias que puedan resultar de todo ello.

Besos a las dos, que cada día las quiero más

Miriam dijo...

Yo tengo un lema hacia mi vida, NO ME PIERDO NADA DE MI PRESENTE, ni de lo bueno ni de lo malo. Fui una niña y una adolescente muy miedosa, así me criaron, pero apenas pude tomar las riendas de mi vida, cambié. Y así moriré, me asomo siempre y hago lo que siento aunque salga mal... si mañana me muero no tendré cuentas pendientes.
A vivir amiga!!
Besos