MUSICA

jueves, 18 de septiembre de 2008

La Calle del Truco y El Usurero del Baratillo

CAMINO DE GUANAJUATO
Hay muchas cosas que admirarles a los guanajuatenses: su amabilidad, su capacidad y empeño en el trabajo y su gusto por las actividades artísticas de cualquier tipo. Pero hay algo que, en nuestros tiempos, es muy difícil de encontrar, especialmente entre las ciudades con gran afluencia turística, y que es una de las grandes virtudes de los habitantes de esta Ciudad-Patrimonio de la Humanidad: la atención y el cuidado puesto por conservar sus calles, plazas, monumentos y edificaciones . Guanajuato es una ciudad empedrada y, para conservar hasta el suelo que han pisado, lo mismo personajes célebres que ahí han nacido (como Jorge Negrete y Diego Rivera) que los ciudadanos comunes y visitantes, en algunas áreas de la Ciudad no se pueden utilizar coches para transitar por ellas.

La calle del Truco, toma su nombre debido a la leyenda que ahí tuvo su origen. En esa calle existió una casa de apuestas, lugar que frecuentaba un tal Don Ernesto, empedernido jugador. Una noche, en la que la fortuna parecía sonreírle, nuestro personaje fue retado a jugar por un misterioso caballero. Incapaz de negarse, Don Ernesto fue apostando, a la baraja, todos sus bienes, perdiendo en poco tiempo su casa y su fortuna. Tratando de recuperarse, le ruega a su oponente la oportunidad de una última mano. El misterioso caballero, entonces, se acerca y le ofrece la última apuesta susurrándole al oído. Don Ernesto palidece y, sin embargo, acepta la oferta. El jugador pierde nuevamente y lanza un grito: había apostado a su bella esposa contra el misterioso rival, que toda la noche fue haciéndole trampa, pero que no pudo ser descubierto puesto que se trataba del mismísimo Diablo.
Cuentan los lugareños que, desde entonces, todas las noches una sombra embozada recorre la calle, golpeando cada puerta: es Don Ernesto, pidiendo una última jugada para recuperar a su esposa.


EL USURERO DEL BARATILLO

En la plaza del Baratillo, cuyo nombre oficial es "General Manuel González", existió un mercado que desapareció en 1839. Tiene en el centro una hermosa fuente de cantera verde, que se ha convertido en uno de los símbolos de la Ciudad de Guanajuato. Esta fuente fue una de las primeras en recibir agua, para suministro público, desde la Presa de la Olla. En el Baratillo se siguen vendiendo flores, verdura y frutas y, en antiguas versiones del Festival Cervantino, también se podían adquirir ahí esencias de sándalo y pachulí, entre otras, vendidas por los visitantes "hippies" de la Ciudad de México.
El Usurero del Baratillo, fue un personaje que vivía en tiempos de la Revolución de 1910. Era un prestamista que, gracias al monte pío de su propiedad y a los altos réditos cobrados, logró acumular una gran fortuna en oro. A él le atribuyen la frase "peso que no deje diez, para qué es" . Era tan avaricioso que llevaba el dinero, del negocio, a su casa, donde lo escondía en diferentes lugares pues tenía la idea fija de que así no había manera de que se lo robaran.

A pesar de su astucia, el usurero encontró un cliente más listo que él, quien además de lograr que le fuera prestada una gran cantidad de dinero a muy bajo interés, escapó de la ciudad sin pagar la deuda. Esto terminó por hacerle perder la razón al prestamista quien, desde entonces, solo salía de su casa una vez al día, desaliñado y con la mirada extraviada, a gastar unas cuantas monedas en comida. Toda su dicha consistía en contar su tesoro, noche tras noche. Dicen que, aún ahora, al ocultarse el sol se escucha el tintinear de las monedas en la casa en que habitó este personaje. El tesoro, sin embargo, nunca ha podido ser encontrado.

Siguientes: "PLAZA DE CARCAMANES" Y "LAS DOS COMADRES"

3 comentarios:

DRIADA dijo...

Estas sumamente productiva, casi no te pillo.
Es interesante en todos los paises las leyendas se repiten, el jugador que apuesta con el diablo y pierde ¡claro como no!, y el eterno usurero, en catalán el usurero se dice "escanyapobres", es una palabra que le de el significado completo.
Que bien que Guanajuato sea patrimonio de la Humanidad y que buena idea que no se permita pisar de mala manera sus bonitos empedrados.
Un beso

Incombustible dijo...

Gracias Driada, es que hay que aprovechar los momentos de "inspiración" (jeje). Es verdad, las leyendas son casi las mismas, en todas partes del mundo: usureros, apostadores, Romeos y Julietas, etc. En Guanajuato, además de las leyendas que les he estado poniendo yo (y que son las más antiguas), cada día aparecen otras. Ahora mismo se está construyendo un hotel al que le han inventado eso de que encontraron un tesoro. Yo no sé si esto vaya a perdurar en el archivo legendario de la ciudad (es que está como forzado el relato), pero seguro que a los turistas les encantará saberlo.

Un beso y ya los visitaré a todos, en cuanto termine esta serie de relatos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

me gustan mucho estas ciudades que saben que conservar su pasado es garantizar su futuro